La hipertensión, un mal que mata: el 52% de los pacientes abandona el tratamiento a los seis meses
El aumento de la presión arterial es la principal causa
de muerte en el mundo y afecta a más de un tercio de la población adulta. Pese a
que su tratamiento es muy sencillo y eficaz, el 52% de quienes lo inician
abandona antes de los seis meses.
La hipertensión arterial es la principal causa de muerte en
el mundo, ya que multiplica el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas -ACV y
enfermedad renal, entre otras. Afecta a más de un tercio de la población
adulta, pero cuenta con tratamientos muy eficaces que incluyen cambios en
ciertos hábitos y terapias farmacológicas adaptables a cada caso y a cada
persona.
A pesar de la eficacia de los tratamientos, se estima
que apenas una de cada cinco personas hipertensas logra mantener su presión
arterial dentro de los valores considerados normales. Esto se debe
principalmente a dos factores: la gran cantidad de pacientes que desconoce su
condición de hipertensos y, entre los que reciben algún tipo de tratamiento, la
escasa adherencia al mismo, una de sus mayores debilidades.
El 52% de los pacientes que inician un tratamiento
antihipertensivo lo abandonan antes de los seis meses. Este dato corresponde al
único estudio de relevancia hecho en la Argentina sobre adherencia al
tratamiento antihipertensivo en 1.800 pacientes de todo el país: "Lo que se vio
es lo mismo que vemos en nuestra práctica diaria: los pacientes modifican las
dosis, modifican los horarios de toma de los medicamentos, o dejan de tomarlos
ya sea porque refieren efectos indeseables, o porque 'se sienten bien', o
porque 'se sienten mal'", destacó el doctor Roberto Ingaramo, ex presidente de
la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y fellow de la American
Society of Hypertension, quien dirigió aquel estudio pionero realizado en 2000.
"La mayoría de los estudios sobre adherencia realizados
en el mundo revelan que alrededor de la mitad de los pacientes abandona el tratamiento
antes de un año –señaló el doctor Marcos Marín, médico cardiólogo de la Sección
Hipertensión del Hospital Italiano de San Justo y miembro de la Comisión
Directiva de la SAHA–, y es por eso que, en nuestro país, apenas una de cada
cinco personas con hipertensión arterial tiene su presión controlada".
Si bien el control de la hipertensión arterial parece
haber mejorado cuando se lo compara con los años 80, aún continúa estando lejos
del teóricamente posible: "Los últimos estudios clínicos mostraron que entre el 70 y el 80% de los hipertensos pueden ser
controlados, y sin embargo en las muestras poblacionales sólo poco más de la
mitad de quienes son tratados lo están", afirmó por su parte el doctor Martín
Salazar, especialista miembro de SAHA que actualmente coordina el primer
proyecto conjunto con los pares de la Sociedad Brasileña de Hipertensión,
referido a este tema.
La hipertensión arterial es la principal causa de muerte en
el mundo, ya que multiplica el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas -ACV y
enfermedad renal, entre otras. Afecta a más de un tercio de la población
adulta, pero cuenta con tratamientos muy eficaces que incluyen cambios en
ciertos hábitos y terapias farmacológicas adaptables a cada caso y a cada
persona.
A pesar de la eficacia de los tratamientos, se estima
que apenas una de cada cinco personas hipertensas logra mantener su presión
arterial dentro de los valores considerados normales. Esto se debe
principalmente a dos factores: la gran cantidad de pacientes que desconoce su
condición de hipertensos y, entre los que reciben algún tipo de tratamiento, la
escasa adherencia al mismo, una de sus mayores debilidades.
El 52% de los pacientes que inician un tratamiento
antihipertensivo lo abandonan antes de los seis meses. Este dato corresponde al
único estudio de relevancia hecho en la Argentina sobre adherencia al
tratamiento antihipertensivo en 1.800 pacientes de todo el país: "Lo que se vio
es lo mismo que vemos en nuestra práctica diaria: los pacientes modifican las
dosis, modifican los horarios de toma de los medicamentos, o dejan de tomarlos
ya sea porque refieren efectos indeseables, o porque 'se sienten bien', o
porque 'se sienten mal'", destacó el doctor Roberto Ingaramo, ex presidente de
la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y fellow de la American
Society of Hypertension, quien dirigió aquel estudio pionero realizado en 2000.
"La mayoría de los estudios sobre adherencia realizados
en el mundo revelan que alrededor de la mitad de los pacientes abandona el tratamiento
antes de un año –señaló el doctor Marcos Marín, médico cardiólogo de la Sección
Hipertensión del Hospital Italiano de San Justo y miembro de la Comisión
Directiva de la SAHA–, y es por eso que, en nuestro país, apenas una de cada
cinco personas con hipertensión arterial tiene su presión controlada".
Si bien el control de la hipertensión arterial parece
haber mejorado cuando se lo compara con los años 80, aún continúa estando lejos
del teóricamente posible: "Los últimos estudios clínicos mostraron que entre el 70 y el 80% de los hipertensos pueden ser
controlados, y sin embargo en las muestras poblacionales sólo poco más de la
mitad de quienes son tratados lo están", afirmó por su parte el doctor Martín
Salazar, especialista miembro de SAHA que actualmente coordina el primer
proyecto conjunto con los pares de la Sociedad Brasileña de Hipertensión,
referido a este tema. La adherencia baja el riesgo
Un importante estudio publicado en noviembre pasado en
el Journal of American Society of Hypertension, en donde se realiza un metaanálisis
de varios seguimientos que involucró a un total de 16.290 pacientes con
hipertensión arterial en los Estados Unidos, arrojó una significativa mejora en
la adherencia de los pacientes al tratamiento farmacológico cuando este es más
sencillo y, aun cuando la cantidad de drogas administrada sea la misma, tienen
que tomar dos pastillas en lugar de tres. En más de seis años que duró el seguimiento,
un 76% de los pacientes que debían tomar tres pastillas abandonó el tratamiento
o hizo pausas de más de un mes, mientras que entre los que recibían las mismas
drogas pero en dos píldoras, sólo un 46% interrumpió su tratamiento en ese
período. "En pacientes con hipertensión que requieren terapia con tres
fármacos, las combinaciones fijas de dos drogas que reducen la carga de
píldoras puede mejorar la adherencia y los resultados clínicos sin incrementar
los costos para el sistema de salud", concluyó el estudio.
El estudio mostró, además, que en el grupo de los
pacientes con mayor adherencia baja la incidencia de eventos cardiovasculares,
falla cardíaca, infarto de miocardio, ACV y enfermedad renal, reduciéndose
además la cantidad de intervenciones por enfermedad cardíaca y hasta el ingreso
en tratamiento de diálisis (la hipertensión es, junto a la diabetes, la
principal causa de enfermedad renal crónica). Adherir es cuidarse.
El tratamiento de la hipertensión arterial incluye
primariamente medidas no farmacológicas, como la reducción del consumo de sal,
el control de peso, la realización de un programa de ejercicios físicos
(siempre adecuado a la edad y a la condición clínica) y otras medidas como no
fumar y evitar el exceso de alcohol. Sin embargo, y a pesar de que estos
factores son muy importantes, es muy difícil evaluarlos cuando se mide
adherencia, y este concepto por lo general se restringe al tratamiento
farmacológico. De todas maneras si se evaluara la adherencia e inclusive la prescripción
médica del tratamiento no farmacológico, de cambios de hábitos y dieta,
seguramente los resultados serían tan malos o peores que los que arrojó el tratamiento
farmacológico.
Sin embargo, parece evidente que la adherencia al
tratamiento implica conductas que van más allá y que involucran una visión más
integral del cuidado de la salud. Y eso se traduce, también, en beneficios. El
doctor Marín mencionó al respecto un metaanálisis publicado en el British
Medical Journal en junio de 2006, en donde se reveló que entre los pacientes
que adhirieron al tratamiento hubo una mortalidad un 44% menor que entre los no
adherentes, aun cuando se tratara de un placebo. Si bien este metaanálisis de
adherencia no se refiere específicamente al tratamiento antihipertensivo sino a
tratamientos sobre enfermedades cardiovasculares en general, esto revelaría,
según el especialista, que "hay pacientes que son más cuidadosos, y en general,
la persona que 'toma la pastillita' es la persona que también se cuida de una
manera más integral, que come bien y que no fuma".
"Siempre es importante observar las medidas no
farmacológicas, pero lo más importante es que el paciente alcance los objetivos
terapéuticos", subrayó el doctor Marín . El objetivo del tratamiento
Pero a las razones de la falta de adherencia no sólo hay
que buscarlas en supuestas "inconductas" de los pacientes: también los médicos
(y el factor social) cumplen su papel. "Algo que también se da muy a menudo
–ejemplificó Marín– es que los médicos no 'adhieren' a alcanzar los objetivos
terapéuticos: después de un tiempo de haber iniciado un tratamiento
convencional, las cifras de presión arterial de un paciente medidas en el
consultorio tienen que estar por debajo de 140/90 milímetros de mercurio (14/9);
y sin embargo se vio a través de las historias clínicas que los pacientes
acuden con valores por encima de lo normal, y el médico no hace nada".
"Cuando el tratamiento no cumple con el objetivo y el médico no realiza cambios, el paciente probablemente lo abandone"
La hipertensión refractaria, aquella que realmente no
cede a los tratamientos, se ve en menos de un 10% de los casos, aclaró Marín.
Salvo condiciones particulares dadas por la edad o por alguna particularidad
clínica, si el paciente es adherente y no logra llevar su presión arterial
dentro de los límites normales, el médico debe ajustar el tratamiento. Pero
cuando se combinan un paciente poco adherente con un médico que tampoco es
demasiado "adherente" a los objetivos terapéuticos, el control de la presión
arterial es bajísimo.
"Por otra parte, cuando el tratamiento no cumple con el
objetivo y el médico no produce cambios ni modifica las dosis, el paciente
suele perder la confianza en él y probablemente busque a otro profesional, pero
mientras tanto, suspende el tratamiento", añadió Ingaramo, para quien el mayor
problema del médico, en estos casos, suele ser la falta de comunicación con sus
pacientes.
En cuanto al entorno y el factor social, la educación
integral del paciente hipertenso para mejorar la adherencia siempre da mejores
resultados cuando se involucra a toda la familia para que colabore.
F: infobae.
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Reviewed By: Redaccion Chamical
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